miércoles, 26 de abril de 2017

LA BURBUJA VENENOSA





            By Tecnòlegs de l'IES Bisbal - originally posted to Flickr as DSCN2281, CC BY-SA 2.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=6427074




Cualquiera que haya nacido en el siglo XX y se detenga a observar la naturaleza puede darse cuenta del drástico cambio que estamos padeciendo.

El otro día un vecino me comentó el gran aumento de abortos espontáneos que se estaba produciendo este año entre el ganado de la zona donde vivo, una zona fría y húmeda hace apenas diez años. Nadie sabe cuál es la causa, si es casualidad o no, pero es posible que sea otra consecuencia de las alteraciones del clima.

Esquilar la lana a una oveja en Abril supone que en Octubre y Noviembre ésta ya volvería a haber crecido sustancialmente, y ahora mismo en el Cantábrico tal y como están viniendo los otoños, esto significa que los animales van a pasar mucho calor para esas fechas, así que algunos ganaderos optan por esquilar bien entrada la primavera.

Hace cuatro días vi a una oveja acurrucarse bajo un coche para recibir la escasa sombra que éste podía dar, mientras boqueaba desesperadamente para coger aire a pesar de que la primavera entró hace un mes escaso. En otro tiempo en Abril una nevada copiosa era bastante habitual, tengo fotos de flores en los arboles sobresaliendo entre la nieve hace menos de una década y ahora en mi ayuntamiento está prohibido regar el huerto como consecuencia de la insistente sequía.

El verano pasado observé la presencia de unos insectos que nunca había visto en mi país y ahora los tenía en la puerta de mi casa, unas extrañas criaturas cabezonas mezcla de cucaracha, hormiga y escorpión, de color negro y aspecto aterrador que daba bastante grima ya que su tamaño era lo bastante significativo como para hacerme sentir inquietud. No digo que se trate de una mutación debida a los agentes ambientales del aire o algo parecido, pero probablemente se trate de una especie propia de otras latitudes que ahora cuenta aquí con un hábitat apropiado por primera vez. Y qué decir de los vegetales que se adelantan en su ciclo vital floreciendo y dando frutos mucho antes de lo habitual o de las aves desorientadas que han modificado sus costumbres migratorias. Todo el mundo puede verlo.

Como consecuencia de estos cambios ahora más que nunca es posible predecir lo que nos espera a los inquilinos del planeta.

De nada sirven las advertencias de los científicos y sus predicciones apocalípticas sobre los desastres naturales que se avecinan por culpa de la explotación capitalista de los recursos planetarios, ya que las corporaciones están demasiado ocupadas en ganar dinero a costa del bien común de la humanidad, y mientras tanto los sumisos gobiernos impuestos por ellas, no terminan de combatir el problema de manera eficiente ya que todavía quedan dólares que repartirse entre unos y otros. Pero lo más doloroso para mí es la pasividad de la gente que ya acepta esta circunstancia como algo cotidiano, y es esta actitud lo que me hace atrever a hacer predicciones sin ser Nostradamus, así que esto es lo que se nos viene encima y ojalá no acierte en nada, aunque tal vez algunas de las cosas que enumero a continuación están pasando ya:



Desertización del sur de Europa.

Las corporaciones sustituirán a los gobiernos directamente y no indirectamente como ahora.

La cinta transportadora oceánica se verá alterada o se detendrá.

Inundación de zonas costeras.

Migraciones humanas masivas a una escala desconocida.

Múltiples conflictos bélicos por los recursos y el agua potable.

Hambrunas consecuencia de las sequias e inundaciones.

Contaminación atmosférica a nivel global.

     Revueltas y revoluciones sofocadas de manera sangrienta.

Extinciones masivas.

Pandemias incontrolables.

     Colapso económico mundial.





Ya puedes seguir en tu sillón, verás que mundo le vas a dejar a tus hijos, disfruta del buen tiempo mientras puedas y no protestes no vaya a ser que te pase algo malo.

jueves, 2 de febrero de 2017

LA INDEFENSIÓN APRENDIDA DEL PUEBLO



        De Luis Fernández García - Trabajo propio, GFDL, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=15256714


¿NOS SENTIMOS INDEFENSOS ANTE EL CAPITALISMO?



"La indefensión aprendida o bien impotencia aprendida es un tecnicismo que se refiere a la condición de un ser humano o animal que ha aprendido a comportarse pasivamente, con la sensación subjetiva de no poder hacer nada y que no responde a pesar de que existen oportunidades reales de cambiar la situación  aversiva" Fragmento extraído de Wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Indefensi%C3%B3n_aprendida

Este fenómeno psicológico puede aplicarse a un colectivo y sirve por ejemplo para explicar porque los esclavos de los campos de algodón no lucharon unidos contra sus amos blancos, o también porque los judíos, que eran exterminados en masa, no atacaban a los nazis de los campos de concentración, a pesar de ser más numerosos y estar condenados a morir igualmente.
 Pero a lo largo de la historia se han producido revoluciones, levantamientos, rebeliones e independencias de naciones o pueblos que se encontraban sometidos. La historia de Espartaco y su ejército de esclavos es uno de los ejemplos más llamativos de resistencia al opresor, pues consiguieron poner en jaque al poderoso Imperio Romano.
 Entonces, ¿Dónde está la diferencia? ¿Qué es lo que nos hace reaccionar de forma colectiva como una sola mente que se defiende? o por el contrario, ¿Qué es lo que nos hace agachar la cabeza y aceptar un destino injusto sin luchar? En realidad no podemos comparar a los gladiadores con las víctimas del holocausto, puesto que los primeros eran guerreros experimentados y los segundos gente corriente, pero existen numerosos casos de civiles rebelándose contra la injusticia, levantamientos populares o revoluciones y por otra parte, en el lado militar, la indefensión aprendida en colectivo también se produjo entre algunos grupos de soldados prisioneros de guerra, sometidos a episodios de extrema crueldad.
Probablemente lo que motive esta situación sea un bloqueo de la voluntad, un estado mental provocado por la aceptación de la impotencia propia y colectiva. Llegado a este punto, el ser humano siente que está viviendo una situación irreal, inconcebible en otro tiempo pasado, que al tornarse realidad se percibe como una pesadilla en la que el individuo se siente despersonalizado y privado de su humanidad, degradado a una especie de organismo automatizado sin conciencia plena de su situación y sumergido en algún tipo de ensoñación. Quienes superan una experiencia así padecerán estrés post-traumático de por vida en muchos casos y las secuelas psicológicas serán terribles.




De Pvt. H. Miller - The National Archives, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=3608237



    El hombre moderno acepta su esclavitud sin darse cuenta


Solo una minoría combate la injusticia. Las manifestaciones, las huelgas, las protestas o los actos de repulsa son llevados a cabo por un número reducido de interesados o activistas. La mayoría de las personas hemos aprendido a sentirnos indefensos ante la maquinaría capitalista, de la misma manera que un niño maltratado por sus padres acepta este maltrato como algo natural y no puede defenderse de las agresiones de otros niños por ejemplo, porque en su casa ha aprendido que está indefenso en la vida.
A pesar de que somos conscientes de que unos pocos atesoran casi la totalidad de la riqueza mundial, provocando así la muerte de hambre de nuestros congéneres por acaparamiento de bienes, a pesar de que sabemos que algunas guerras son provocadas para enriquecer aún más a la industria armamentística, a pesar de que conocemos como funcionan los mercados y como llevan a la ruina a países enteros solo para lucrar bolsillos privados, a pesar de ello la inmensa mayoría de nosotros no movemos un dedo para cambiar las cosas, aunque sepamos que estamos destruyendo el planeta y alterando el clima global de manera alarmante para regocijo de las petroleras, a pesar de la vergonzosa y flagrante conducta inmoral de la industria farmaceútica, a pesar de que han muerto, mueren y morirán niños y adultos solo porque alguien no es lo bastante rico todavía, a pesar de todo ello aceptamos toda esta barbarie y corrupción como algo natural, víctimas de una desensibilización sistemática que nos provoca la exposición permanente a la injusticia y la alienación consumista cada vez más controlada por el capital.
La elección de Donald Trump como presidente de los E.E.U.U supone el inicio de una nueva era en la que los ricos mandarán directamente en los países, sin disimulos, sin políticos a los que corromper, sin intermediarios en los estamentos que den la cara por las multinacionales, en definitiva el ultracapitalismo sin miramientos. Pero solo si lo aceptamos, solo si aprendemos indefensión y solo si nos quedamos de brazos cruzados.



          De Bin im Garten - Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=15086240


                               ¿A quién teme el dinero?


Actualmente existen en el mundo individuos o grupos de personas que luchan contra la injusticia en todas partes, héroes que plantan cara a los poderosos e incluso arriesgan sus vidas por una causa que consideran justa. Quienes intentan mejorar el mundo con sus actos, lo hacen en teoría impulsados por unos valores o principios que poco tienen que ver con el dinero. A este tipo de conducta se le puede denominar altruismo. 
Agencias gubernamentales de esas que se nombran con siglas, de algún país muy poderoso que no tiene otra cosa mejor donde invertir el dinero, se dedican a estudiar (espiar) estos actos altruistas y a quienes los llevan a cabo, para entender cómo y porque se producen y poder predecirlos, atenuarlos, desactivarlos o erradicarlos, pues el altruismo es el enemigo más feroz del capitalismo.
Este temor a la solidaridad, a la empatía y a los valores de fraternidad frente al individualismo competitivo impuesto por una sociedad enferma de avaricia, es un claro indicativo de cuál es el punto débil de "La Bestia".



 Si luchamos podemos perder, si no luchamos estamos perdidos.


                                                   http://www.panoramio.com/photo/21423895
                     Fachada de la casa de Santiago Medina en Berrugo (Lanzarote)

domingo, 22 de enero de 2017

¡QUE SE TE VE EL PLUMERO DONALD TRUMP!

        ¡QUE SE TE VE EL PLUMERO DONALD TRUMP!

 

Sí. Se te ve el plumero desde aquí, y no me refiero al tupé.
Hay que reconocer que eres un estratega muy bueno, además de un pionero y que contigo empieza una nueva era (ojalá fallida).
Has conseguido saltarte la cadena de mando al eliminar intermediarios y hacer que el dinero mande directamente en el destino de los estadounidenses, sin necesidad de políticos a los que corromper, al empezar a eliminarlos de la ecuación. Esta proeza tuya es muy ventajosa para el capital  pero pone las cartas sobre la mesa.

Para temblar son tus declaraciones de ayer en la toma de posesión, especialmente algo que dijiste: "Hoy por fin el pueblo será quien mande". Nunca pensé que me daría miedo oír a un presidente de E.E.U.U decir eso, porque nunca creí que ganarías tú, y es que para empezar a hacer barbaridades solo tienes que cumplir con tus promesas electorales, amparadas además en "La Sagrada Democracia". Puedes negar el cambio climático y aumentar las emisiones contaminantes a la atmosfera, puedes construir un muro en la frontera de Méjico y hacer que la paguen los mejicanos a saber cómo, puedes fomentar el odio a los diferentes, ahora desde el sillón presidencial y sobre todo puedes dar salida a todo ese armamento acumulado en almacenes, que necesita ser usado para poder fabricar más armas que llenen los bolsillos de unos pocos, a la vez que matan a otros muchos.


                                     ¡QUE TE ESTOY VIENDO!






 Como este año no pedí nada a Santa Claus te lo pediré a ti, prométeme una cosa Donald: Que no usarás tu influencia para enriquecerte aún más o enriquecer a tus amigos, ya que cada vez que abras la boca, la bolsa de Nueva York fluctuará en uno u otro sentido. Tú ya me entiendes. Ten en cuenta que la deuda de los países con economías frágiles serán muy sensibles a tus declaraciones y con ello el nivel de sufrimiento de los más desfavorecidos, y aunque sé que te la suda, que no se diga que por lo menos no intenté avisarte. 
Me congratula tu buena relación con Putin, aunque está claro que algo raro hay con eso, hasta el punto que me recuerda un poco a Hitler y Stalin antes de que la liaran bien gorda. 
No vayas a Oriente Medio a por petroleo como hacían los Bush, porque si lo haces mucha gente morirá. No hagas que la presidencia de tu pais sea hereditaria y por último te ruego que no permitas el tratado transatlántico TTIP.

                                                 



                                                    De http://www.cgpgrey.com, CC BY 2.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=37330354





Yo también soy blanco de piel como tú, aunque para tí solo soy un latino, otro mejicano violador.
El blanco de mi piel es herencia neandertal, porque la piel blanca  de los europeos la hemos heredado de ellos, de una especie de humanos ya extinta, así que cabe suponer que las blancas pieles rosaditas como la tuya se extinguirán también.
En un futuro lejano (si no te cargas el mundo antes) los blancos seremos una raza endémica.
 ¿Cómo se te queda el cuerpo? Si ya decía Darwin que en el mestizaje está el triunfo de la especie. 


                                                                          Rosa Parks



 

Feliz legislatura Donald. Pórtate bien y haz que tu bella esposa te quiera por lo que eres y no por lo que tienes. 
Atentamente:
Un latino de mierda.

domingo, 15 de enero de 2017

SONETO METAFÍSICO







Desde el primer Big Bang hasta mañana
del centro cósmico a cualquier confín
lo que fue nunca precisó destín
el azar es quien teje la membrana.


Esta senda caótica y profana
frota torpe la cuerda del violín 
con una partitura de postín
que se escribe a si misma cotidiana.


  
No se elige cuando o a quien amar
dulces drogas del cerebro lo harán
con miel de una energía nebular



Retales matemáticos vendrán
con arbitrarias formas a forjar
el porvenir de los que nacerán.
                                                                          

                                        
 J.M.M.D



lunes, 12 de diciembre de 2016

LA CORDURA DE LOS LOCOS


 








Acababa de llegar al fondo, allí solo encontré desolación y extrañas criaturas, pisé fuerte para coger impulso y me dirigí a la superficie, más sabio y más fortalecido por todo aquello que vi, disfrutando de mi huida sin prisa pero exhausto, y entonces atisbé la luz del sol que me anunciaba la presencia de aire fresco. Ya en tierra firme comprendí porque me había sumergido.

Porque el mundo está cambiando muy deprisa. El clima, la geopolítica, la tecnología, etc. Pero yo no pude cambiar tan rápido como el mundo y además tampoco quise hacerlo.

Luego no sé porque pensé:
¡Qué casualidad!, ¡Qué fácil nos ponen la comunicación a distancia! Por el WhatsApp, internet o el móvil, que estamos en contacto sin mirarnos a los ojos y lo que hablamos queda registrado para siempre. La consecuencia: "seres deshumanizados", vigilados como en un zoo, con mentes cada vez más influidas por la era digital, persiguiendo fines personales y divididos prácticamente en unidades, víctimas de un individualismo anti natura que nos aboca irremediablemente a la extinción.





Y al final me acordé de la pregunta que le hice a un amigo herido por la lucha, pero viejo y sabio a la vez:

-¿Por qué los que destruyen el mundo con su avaricia no tienen miedo a desaparecer también? ¿Al final no pierden todos, incluso los más ricos?

- Porque ellos piensan en una huida hacia delante, hacia otros planetas, me contestó.

Sin duda la edad ha hecho mella en él (me dije a mi mismo mientras le miraba con incredulidad). Más adelante descubrí que aquel hombre estaba más cuerdo de lo que yo estaré jamás.

Hoy al menos tengo una duda razonable de que ésto sea así, porque sé que “el poder” tiene la firme decisión de colonizar Marte en apenas unas décadas. 


¡Qué locura!



miércoles, 16 de noviembre de 2016

HACIA LA CONCIENCIA COLECTIVA



De Heikenwaelder Hugo, Austria, Email : heikenwaelder@aon.at, www.heikenwaelder.at - La version en noir & blanc connue est dans Camille Flammarion (1842-1925).- L'atmosphère : météorologie populaire, Hachette, Paris, 1888, p. 163, CC BY-SA 2.5, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=680837



El individualismo consiste la pretensión de obtener beneficios personales por encima de los fines colectivos y es un impedimento a la hora de construir  un bien común.  Este individualismo es muy útil a los mercados y a la maquinaria capitalista, por lo que desde la infancia más tierna se nos enseña a competir más allá de lo necesario al fundamentar  la enseñanza en una jerarquía intelectual de calificaciones individuales. De esta manera dentro de una escuela encontraremos niños que sobresalen por encima de otros dependiendo de sus resultados.

 No sería tan descabellada una enseñanza en la que al final de curso todos los alumnos alcanzaran un objetivo conjunto, donde nadie se quedara atrás, prescindiendo de baremos que discriminan a niños en desventaja económica, provenientes de familias desestructuradas, víctimas de maltrato o con menor capacidad intelectual, por ejemplo. Una enseñanza en la que primara la solidaridad sobre el triunfo personal y que aceptase la premisa de que un logro colectivo producto de la cooperación es  infinitamente más importante que el individual, ya que el beneficio alcanza a más individuos. Además de la educación, el sistema utiliza instrumentos más sutiles para dividirnos como el patriotismo, la religión o el deporte entre otros, y que a menudo desembocan en violencia ya que al sentirnos diferentes tendemos otra vez a la competencia, pero esta vez en grupo. 
Se podría decir que un pensamiento colectivo, un código de conducta impreso en nuestras mentes, cuyo fin fuese el bienestar común, sería algo que serviría de freno a ciertas conductas aberrantes como las guerras o la usura financiera. Habría pues que tener unos valores éticos y sociales únicos, pero consensuados por una totalidad abierta a aceptar una lógica basada en la solidaridad humana y en la idea de que solamente somos homo sapiens atrapados en una enorme roca a la deriva por el océano cósmico, cuya supervivencia depende de la sincronía de nuestras mentes.









A continuación se enumeran cuatro conductas individuales que pueden propiciar la aparición de una conciencia colectiva global:





                                        LA EMPATÍA

 


La capacidad de empatizar (neuronas espejo) depende de nuestra estructura cerebral, o lo que es lo mismo, de nuestra herencia genética, de hecho quienes carecen de ella son aquellos a los que la ciencia médica denomina como “psicópatas” que suelen sufrir algún tipo de daño en la corteza insular anterior. No solo son los genes quienes determinan nuestra capacidad empática sino que otros factores como por ejemplo el bombardeo constante de los medios con imágenes de masacres, enfermedades o violencia cada vez más cruentas y terribles contribuyen directamente a la desensibilización sistemática del individuo ante la injusticia y el dolor ajeno. Este proceso de desensibilización sistemática es utilizado en psicoterapia para superar fobias, es decir vencer al miedo enfrentándose a él.  También la excesiva dotación de medios de comunicación, (teléfonos, redes sociales, mensajería instantánea, etc.) dificultan enormemente la empatía al privarnos de la verdadera comunicación humana que también aporta valiosa información a través del lenguaje no verbal.

Debemos invertir este déficit de empatía colectivo impuesto por el orden económico a través del esfuerzo individual de ponernos en la piel de los demás, ya que esto no solo nos aportará una ventaja como individuos, sino que nos hace más fuertes como colectivo.

 



                                           LA SOLIDARIDAD

 

Una consecuencia directa de la empatía es  la solidaridad. Una masa solidaria es más difícil de manipular que una multitud cuyos componentes compiten entre sí.

Como dice el refrán, la unión hace la fuerza y esta unión se materializa compartiendo recursos, repartiendo lo que nos sobra y ayudando al prójimo de nuestro entorno cuando lo precise, dando preferencia al bienestar de nuestro vecino por encima de un consumismo personal y vacío, invirtiendo nuestro tiempo y dinero en conocimiento, cultura y en definitiva en crecer como seres humanos en vez de usarlo para obtener una apariencia de status social privilegiado.

 En algunos núcleos de población pequeños, sus habitantes logran establecer una especie de código de conducta no escrito basado en el sentido común y que consiste en intercambiar excedentes (a veces a cambio de nada), respetar la naturaleza, ayudar desinteresadamente al otro en sus tareas, etc. Las nuevas generaciones que van llegando observan y aprenden estos comportamientos y comprenden lo positivo de la cooperación humana. En estos lugares el robo, la agresión, el egoísmo o el excesivo individualismo conduce irremediablemente a una especie de exclusión social dentro de la comunidad. Hacer esto no  es una utopía porque ya se hace.

Sin embargo en las ciudades se rinde culto al individuo, a la competencia y al consumismo compulsivo impuesto por el capital. La publicidad inunda nuestras vidas forzándonos a ansiar cosas que no necesitamos pero que a pesar de todo y de una manera totalmente irracional, llegamos a desear. Cuando más objetos innecesarios deseamos, más lejos estaremos los unos de los otros y de ser objetivos a la hora de interpretar la verdadera realidad. Esto último no es más que la vieja estrategia de “divide y vencerás” aplicada al capitalismo.



                                   INTERCAMBIO DE IDEAS

 

Es nuestra capacidad de comunicarnos lo que nos ha permitido construir civilizaciones. Transmitir el conocimiento y las ideas son algo imprescindible a la hora de compartir conciencia.

 Sin este intercambio no seriamos capaces de distinguir "la verdad" y sin diferentes puntos de vista no podríamos aprender unos de otros, ni asumir o desechar las creencias de los demás. Este contraste de opiniones abre nuestras mentes a las diferentes posibilidades que nos ofrece la existencia y nos hace partícipes del pensamiento ajeno, creando así una predisposición a compartir conciencia con quienes poseen la misma escala de valores que nosotros.

Pero para alcanzar un consenso global es necesario comenzar por cuestiones de sentido común, tales como: salvaguardar la vida por encima de todo, proteger el acceso universal al agua, los alimentos, la medicina o el conocimiento, por ejemplo, y priorizar estos objetivos ante cuestiones menos urgentes o superficiales. Desgraciadamente en el mundo actual  la vida de las personas vale menos que el dinero.
   


                                        DIFUSION




Antes de la imprenta, el conocimiento era atesorado por muy pocas personas, puesto que la Iglesia y las monarquías necesitaban un pueblo ignorante para mantener su posición, pero hoy en día gracias a que el capitalismo vio en internet  otra oportunidad de negocio, una buena parte de la población mundial tiene todo el conocimiento humano al alcance de un solo clic y la posibilidad de hacer llegar nuestras ideas a un número de personas mucho mayor que con el invento de Gutenberg.

 El conocimiento es incompatible con los prejuicios, por ello debemos sacar de su error a quienes se sienten especiales, distintos, a quienes no comprenden que cualquier don, habilidad o ventaja  biológica solo es producto de una lotería genética y no de nuestros logros, que haber nacido en un determinado país no nos hace mejores ni diferentes, ni representa ningún mérito personal, que el racismo y la xenofobia se vuelven siempre en contra de quien los siente.




Para cambiar el mundo hay que cambiar a nivel individual, desaprender las enseñanzas superficiales impuestas por sociedades enfermas que componen un sistema autodestructivo, cambiar como individuos para formar parte de algo mucho más grande y poderoso, hacer que nuestro instinto de supervivencia abarque también a nuestros semejantes y desterrar el individualismo de nuestros corazones para acercarnos a la verdadera libertad, que no es otra que nuestra propia paz interior.