domingo, 21 de febrero de 2016

LA DEMOCRACIA. UNA UTOPÍA DE FUTURO



De Rama - Trabajo propio, CC BY-SA 2.0 fr, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=2067181




Sucedaneos de democracias

No existe ni un solo país en todo el planeta donde la democracia sea el verdadero sistema de gobierno, aunque sus dirigentes se empeñen en llamarlo así.

La palabra democracia ha sido denostada a niveles tales que en la actualidad sirve para denominar sistemas políticos capitalistas que nada tienen que ver con el verdadero sentido del término , pues el concepto conocido en español como democracia tiene origen en el antiguo griego y se forma al combinar los vocablos demos (que se traduce como “pueblo”) y kratós (que puede entenderse como “poder” y “gobierno”). Esta noción comenzó a ser utilizada en la Grecia clásica.

Los mal llamados países demócratas creen estar basados en este sistema solo porque celebran elecciones cada cierto tiempo, pero ni siquiera la Atenas del S. V antes de Cristo podía ser calificada como cien por cien democrática, ya que solo podían votar quienes poseían condición de ciudadanos y además eran hombres, pues las mujeres no tenían derecho al voto.

Por ello creo que el concepto puede aplicarse a estos tres sistemas:

1º DEMOCRACIA ATENIENSE: No universal. Al alcance de menos de la mitad de la población. 


2º CAPITALISMO DISFRAZADO DE DEMOCRACIA: La población apenas puede decidir nada. El dinero es el que ostenta el verdadero poder y no el pueblo. Está muy extendido y es bastante aceptado.


3º DEMOCRACIA TOTAL: Aún es una utopía y consistiría en permitir a la población participar de todas las decisiones que la afecten.


Esta tercera opción algún día se podrá llevar a la práctica, aunque dudo mucho que el capital lo permita jamás, y consistiría en utilizar la tecnología para llegar a todos los ciudadanos y permitirles decidir y opinar sobre cualquier ley, enmienda o norma que pretendiese ser oficializada. De hecho incluso hoy se podría llevar a cabo de una manera algo rudimentaria pero más justa que lo que ahora tenemos y que consistiría en la siguiente simpleza, que apenas supondría gasto para las arcas del estado: Cada vez que en el congreso de los diputados se planteara una nueva propuesta de ley, por ejemplo, se pondría al alcance de los ciudadanos una votación telemática, una especie de referéndum por internet, con un certificado digital o DNI electrónico para identificar al votante y darle un rango legal a estas consultas. Cualquier persona interesada en aceptar o desestimar la propuesta de ley debería tomarse la molestia de procurar votar, siendo necesario dar a la falta de votos consideración de votos en blanco o nulos. Naturalmente hay cuestiones que dificultan el acceso total de la población a estas votaciones, la tecnología no está al alcance de todos, muchas personas mayores no manejan internet con soltura, etc. Correspondería al estado solventar estos problemas, que por otra parte tendrían fácil arreglo, ya que habilitar lugares donde se ayude a votar a nuestros mayores por internet, no supondría un escollo insalvable. Naturalmente la clase política se opondrá a algo así por razones evidentes.



Es posible.


Un plan de actuación bien diseñado por personas capacitadas y expertas en el tema podrían llevar a cabo algo así sin ningún problema, y además no sería nuevo, ya que se han hecho antes cosas parecidas. Los ciudadanos islandeses votaron su constitución por internet. 

El hecho de votar a unas listas de políticos para que decidan por nosotros no es democracia, sino delegar el poder en manos de unas pocas personas que a menudo son corruptas y desleales, tener en cuenta la opinión de los millones de personas afectadas por las leyes que sólo votan unos pocos, sería algo más acorde con una verdadera democracia.
 

 

De la servidumbre moderna documental en youtube



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