jueves, 2 de febrero de 2017

LA INDEFENSIÓN APRENDIDA DEL PUEBLO



        De Luis Fernández García - Trabajo propio, GFDL, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=15256714


¿NOS SENTIMOS INDEFENSOS ANTE EL CAPITALISMO?



"La indefensión aprendida o bien impotencia aprendida es un tecnicismo que se refiere a la condición de un ser humano o animal que ha aprendido a comportarse pasivamente, con la sensación subjetiva de no poder hacer nada y que no responde a pesar de que existen oportunidades reales de cambiar la situación  aversiva" Fragmento extraído de Wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Indefensi%C3%B3n_aprendida

Este fenómeno psicológico puede aplicarse a un colectivo y sirve por ejemplo para explicar porque los esclavos de los campos de algodón no lucharon unidos contra sus amos blancos, o también porque los judíos, que eran exterminados en masa, no atacaban a los nazis de los campos de concentración, a pesar de ser más numerosos y estar condenados a morir igualmente.
 Pero a lo largo de la historia se han producido revoluciones, levantamientos, rebeliones e independencias de naciones o pueblos que se encontraban sometidos. La historia de Espartaco y su ejército de esclavos es uno de los ejemplos más llamativos de resistencia al opresor, pues consiguieron poner en jaque al poderoso Imperio Romano.
 Entonces, ¿Dónde está la diferencia? ¿Qué es lo que nos hace reaccionar de forma colectiva como una sola mente que se defiende? o por el contrario, ¿Qué es lo que nos hace agachar la cabeza y aceptar un destino injusto sin luchar? En realidad no podemos comparar a los gladiadores con las víctimas del holocausto, puesto que los primeros eran guerreros experimentados y los segundos gente corriente, pero existen numerosos casos de civiles rebelándose contra la injusticia, levantamientos populares o revoluciones y por otra parte, en el lado militar, la indefensión aprendida en colectivo también se produjo entre algunos grupos de soldados prisioneros de guerra, sometidos a episodios de extrema crueldad.
Probablemente lo que motive esta situación sea un bloqueo de la voluntad, un estado mental provocado por la aceptación de la impotencia propia y colectiva. Llegado a este punto, el ser humano siente que está viviendo una situación irreal, inconcebible en otro tiempo pasado, que al tornarse realidad se percibe como una pesadilla en la que el individuo se siente despersonalizado y privado de su humanidad, degradado a una especie de organismo automatizado sin conciencia plena de su situación y sumergido en algún tipo de ensoñación. Quienes superan una experiencia así padecerán estrés post-traumático de por vida en muchos casos y las secuelas psicológicas serán terribles.




De Pvt. H. Miller - The National Archives, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=3608237



    El hombre moderno acepta su esclavitud sin darse cuenta


Solo una minoría combate la injusticia. Las manifestaciones, las huelgas, las protestas o los actos de repulsa son llevados a cabo por un número reducido de interesados o activistas. La mayoría de las personas hemos aprendido a sentirnos indefensos ante la maquinaría capitalista, de la misma manera que un niño maltratado por sus padres acepta este maltrato como algo natural y no puede defenderse de las agresiones de otros niños por ejemplo, porque en su casa ha aprendido que está indefenso en la vida.
A pesar de que somos conscientes de que unos pocos atesoran casi la totalidad de la riqueza mundial, provocando así la muerte de hambre de nuestros congéneres por acaparamiento de bienes, a pesar de que sabemos que algunas guerras son provocadas para enriquecer aún más a la industria armamentística, a pesar de que conocemos como funcionan los mercados y como llevan a la ruina a países enteros solo para lucrar bolsillos privados, a pesar de ello la inmensa mayoría de nosotros no movemos un dedo para cambiar las cosas, aunque sepamos que estamos destruyendo el planeta y alterando el clima global de manera alarmante para regocijo de las petroleras, a pesar de la vergonzosa y flagrante conducta inmoral de la industria farmaceútica, a pesar de que han muerto, mueren y morirán niños y adultos solo porque alguien no es lo bastante rico todavía, a pesar de todo ello aceptamos toda esta barbarie y corrupción como algo natural, víctimas de una desensibilización sistemática que nos provoca la exposición permanente a la injusticia y la alienación consumista cada vez más controlada por el capital.
La elección de Donald Trump como presidente de los E.E.U.U supone el inicio de una nueva era en la que los ricos mandarán directamente en los países, sin disimulos, sin políticos a los que corromper, sin intermediarios en los estamentos que den la cara por las multinacionales, en definitiva el ultracapitalismo sin miramientos. Pero solo si lo aceptamos, solo si aprendemos indefensión y solo si nos quedamos de brazos cruzados.



          De Bin im Garten - Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=15086240


                               ¿A quién teme el dinero?


Actualmente existen en el mundo individuos o grupos de personas que luchan contra la injusticia en todas partes, héroes que plantan cara a los poderosos e incluso arriesgan sus vidas por una causa que consideran justa. Quienes intentan mejorar el mundo con sus actos, lo hacen en teoría impulsados por unos valores o principios que poco tienen que ver con el dinero. A este tipo de conducta se le puede denominar altruismo. 
Agencias gubernamentales de esas que se nombran con siglas, de algún país muy poderoso que no tiene otra cosa mejor donde invertir el dinero, se dedican a estudiar (espiar) estos actos altruistas y a quienes los llevan a cabo, para entender cómo y porque se producen y poder predecirlos, atenuarlos, desactivarlos o erradicarlos, pues el altruismo es el enemigo más feroz del capitalismo.
Este temor a la solidaridad, a la empatía y a los valores de fraternidad frente al individualismo competitivo impuesto por una sociedad enferma de avaricia, es un claro indicativo de cuál es el punto débil de "La Bestia".



 Si luchamos podemos perder, si no luchamos estamos perdidos.


                                                   http://www.panoramio.com/photo/21423895
                     Fachada de la casa de Santiago Medina en Berrugo (Lanzarote)

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