miércoles, 3 de mayo de 2017

LA TECNOLOGÍA AVANZA MÁS DEPRISA QUE NOSOTROS



¿ESTAMOS PREPARADOS PARA EL FUTURO?




Al principio fueron hachas de piedra, puntas de lanza o el dominio del fuego. Estos primitivos avances tecnológicos aceleraron el desarrollo de la mente humana y se convirtieron en los primeros atisbos de civilización. Hachas y cuchillos de piedra sirvieron para matar animales, cortar carne y pieles entre otras cosas, lo que hacía de estas herramientas algo muy útil en aquel pasado tan inhóspito, pero casi con toda seguridad también debieron ser utilizados para cometer los primeros crímenes con "arma blanca", ya que los humanos de la época fuimos bastante beligerantes y un poco caníbales. Lo mismo pasa con otras rudimentarias armas como las lanzas o flechas prehistóricas. Y qué decir del fuego tan útil para cocinar los alimentos, ahuyentar a las fieras o calentarse que además es capaz de matar y arrasar enormes superficies. Pues bien, parece que siempre existe un precio que pagar por la tecnología, ya no porque en sí misma traiga consigo un lado oscuro inherente al bien que proporciona, sino porque los inexpertos humanos no cuentan con la suficiente conciencia como para hacer un uso que repercuta siempre en el beneficio de la especie.



Si echamos la vista atrás podemos comprobar que a pesar de la grandeza de la maravillosa mente humana capaz de componer sinfonías o conquistar planetas, aún no somos tan diferentes de aquellos caníbales con nuestras guerras y mercados de valores que también destruyen vidas inocentes o no tan inocentes, por ello es irremediable suponer que en el futuro seguiremos haciendo un uso de los avances como hasta ahora, es decir a veces bien y a veces mal, ya que la motivación económica de éstos se antepone a los valores fraternales y al bienestar colectivo.

Mientras el egoísmo y la avaricia sean los dioses del hombre moderno la tecnología será un potro salvaje difícil de domar.

 




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